RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS

Pensar la arquitectura, Peter Zumthor. Reseña realizada por Vicente Roldán Galiana.


Peter Zumthor es un arquitecto suizo, nacido en 1943 en Basilea. Se formó como ebanista y arquitecto en la Kunstgewerbeschule de Basilea y en el Pratt Institute de Nueva York.

Desde 1979 tiene su propio despacho en Halsdenstein, Suiza. Es profesor en la Academia di Architettura de la Universitá della Svizzera Italiana en Mendrisio.

En 2009 ganó el premio Pritzker, considerado como el Nobel de arquitectura.

El libro se divide en una serie de capítulos, no obstante, se puede separar en diferentes temas que se recurren a lo largo de estos. Estos temas son: los recuerdos, sensaciones y experiencias, los materiales, las artes, la belleza, los lugares, la forma de vivir la arquitectura y la configuración de un todo.

Peter Zumthor comienza explicando, que cuando uno piensa en arquitectura, es inevitable hacer uso de las imágenes que hemos ido recopilando en nuestra mente durante nuestra formación y trabajo como arquitectos, pero también durante nuestra infancia. Peter Zumthor dice:

Cuando me pongo a proyectar, me encuentro siempre, una y otra vez, sumido en viejos y casi olvidados recuerdos e intento preguntarme en que podría servirme de ayuda evocar aquella rica atmósfera”.

Por otra parte, nos dice que los recuerdos son los cimientos de nuestras arquitecturas; ya sean recuerdos de estados de ánimo o de imágenes arquitectónicas. Ambos aparecen siempre a la hora de crear nuestros proyectos y debemos preguntarnos qué significó aquella situación arquitectónica para que permaneciera en nuestra memoria, así como en qué podría ayudarnos en nuestro proyecto.

Sin embargo, Zumthor nos explica que estas imágenes viejas, que son los recuerdos, deben ser convertidas por nosotros en imágenes nuevas; así estaremos proyectando de manera adecuada, pensando en imágenes y transformándolas para nuestro proyecto.

Las raíces de nuestros conocimientos arquitectónicos yacen en nuestras primeras experiencias arquitectónicas como son nuestra habitación, nuestra casa, nuestra ciudad.

Peter Zumthor defiende que a la hora de elaborar un proyecto, las vivencias y recuerdos personales juegan un papel fundamental en la idea que pueda surgir.

Para Zumthor, los estudiantes deben empezar a conocer los materiales y aprender a tratarlos de manera consciente desde el comienzo. Zumthor dice:

Para proyectar, para inventar arquitecturas, debemos aprender a tratar los materiales de una forma consciente”.

Zumthor siempre intenta emplear los materiales de manera que adquieran cualidades poéticas; y para ello ha de preguntarse qué puede significar un determinado material dentro del conjunto arquitectónico. De esta manera obtendrá una arquitectura más brillante.

Zumthor explica que las casas están compuestas de particularidades que deben fundirse unas con otras. Por eso afirma que la calidad del todo depende de la calidad con que se efectúen estas uniones. De ahí que muestre un gran interés por los objetos de Richard Serra, los cuales presentan un alto grado de homogeneidad y totalidad.

Por ello, hay que tratar de solucionar lo más adecuadamente los puntos donde existen problemas de uniones e intersecciones de elementos para que queden organizados como un todo, que es el edificio; si esto sale bien, el edificio nos conducirá a la comprensión del todo.

Zumthor también defiende la integración de los materiales con el entorno, es decir, cuando elaboremos una obra de arquitectura, el lugar juega un papel fundamental, no podemos aislarnos del entorno, debemos usar materiales acorde con el sitio y cultura, para no desentonar. Habla de la configuración de un todo entre materiales y entorno, deben fundirse en uno solo.

Peter Zumthor hace recaer mucha importancia en las diferentes artes y habla mucho de ellas a lo largo del libro, como son la música (comparándola con la arquitectura en el sentido de que, la música sobre el papel no es música, la música debe ser ejecutada, al igual que le pasa a la arquitectura), o el dibujo (que representa lo aún no construido, por lo que no podemos dejar que las representaciones del objeto deseado se conviertan en el propio objeto, es decir, se debe dejar paso siempre a la imaginación y a la curiosidad con el fin de mejorar la idea cada vez más).

Zumthor nos explica que la obra arquitectónica debe disponer de cualidades artísticas capaces de crear una determinada atmósfera, a su vez capaz de conmovernos. En su libro, habla de la belleza de la naturaleza como algo que nos conmueve, como algo grande que apunta más allá de nosotros. Según él, el hombre viene de la naturaleza y retorna a ella. Según palabras textuales:

“Cuando sentimos como hermoso un paisaje que no hemos domesticado y conformado a nuestra medida, aflora a nuestra conciencia un presentimiento de la dimensión de nuestra vida en esa inconmensurabilidad de la naturaleza. Nos sentimos elevados; humildes y orgullosos. Estamos en la naturaleza, en esa gran forma que, al fin y al cabo, no entendemos y que ahora, en el momento de esa experiencia elevada, tampoco necesitamos entender, ya que barruntamos que nosotros mismos formamos parte de ella”.

Peter Zumthor establece, a lo largo del libro, una serie de lugares, los cuales pueden dividirse en: lugar como recuerdo, lugar como atmósfera, lugar como disfrute y lugar como parte de la obra arquitectónica.

Un capítulo lo dedica a contar diferentes lugares que Zumthor visitó y que le llamaron la atención por diferentes aspectos. Algunos ejemplos son: la Villa de Central Park, que le recuerda al castillo de su vieja aldea; el vestíbulo de un hotel, cuya iluminación fascinó a Zumthor; una casa pequeña de Frank Lloyd Wright, con espacios muy íntimos, bajos y pequeños, y que proporcionaba una fuerte sensación de horizontalidad; un barrio de edificios de los siglos XIX-XX de piedra y ladrillo; o un pabellón de una exposición, cuyas paredes torcidas y planos oblicuos negando el ángulo recto, aportaba una sensación de equilibrio informal, de movimiento.

Zumthor habla de lugar como atmósfera y como disfrute, un claro ejemplo de esto serían sus Termas de Vals, fundiéndose con el entorno, creando una atmósfera propia, una atmósfera de relajación y de disfrute. Sus temas parecen excavadas en la misma montaña, no desentonan con el lugar, forman parte de un todo, un todo entre obre y entorno.

Peter Zumthor defiende una arquitectura funcional (aunque no por ello abandona la parte estética de la arquitectura). Él defiende el fin para el cual nos valemos de la arquitectura es habitar los espacios:

“La relación del hombre con los lugares y con los espacios, se basa en el habitar.”

Zumthor huye de ostentosidades inútiles que lo único que consiguen es abrumar, intimidar, pero que en dicha ostentosidad no se encuentra un ápice de utilidad, de pragmatismo, de funcionalidad. La arquitectura debe acoger y no abrumar:

“La buena arquitectura debería acoger al hombre, dejarle que viva y habite allí, y no abrumarle con su charla.”

Es por ello que Zumthor presta mucha importancia a la presencia de determinados edificios en determinados lugares, que sin ellos, sería prácticamente imposible imaginar el lugar donde se erigieron, ya que parecen estar enraizados en el lugar, esto es, parecen ser parte de su entorno. Por eso a la hora de proyectar, Zumthor intenta que sus edificios queden de alguna manera soldados en el lugar.

En cada proyecto, Zumthor realiza un análisis del entorno, para que cada proyecto cree determinados espacios pensados para crear emociones por medio de la unión de todos los elementos que intervienen en él, incluido por supuesto el entorno.

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Comentarios

Un comentario en “Pensar la arquitectura, Peter Zumthor. Reseña realizada por Vicente Roldán Galiana.

  1. Puede valer, pero como reseña puede mejorar mucho. En primer lugar debes referir el libro con completos datos bibliográficos de la edición. El interés de tu texto también mejorará sensiblemente si en lugar de un resumen por fragmentos, sintetizas la reseña en forma global, incidiendo en lo que verdaderamente se pueda considerar una contribución esencial y evitando mensajes recurrentes y repetidos por tantos. Finalmente, tu texto ganará si cuidas un poco más la ortografía y el estilo, por ejemplo, evitando repetir Zumthor en cada párrafo.

    Publicado por Rosa Añón | Martes, 17 mayo, 2016, 22:32

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